Braille en quechua y aymara: qué hay documentado

No hemos encontrado ninguna norma braille publicada para el quechua ni para el aymara. La obra de referencia mundial, World Braille Usage, documenta 133 lenguas, y ninguna de las dos aparece: en las fichas de Perú y Bolivia figura únicamente el español. Sí aparece, en cambio, el guaraní del Paraguay, con su alfabeto braille completo.

Este artículo es, en buena medida, un artículo sobre lo que no consta. Hemos buscado la norma y no la hemos encontrado; hemos encontrado en su lugar un proyecto anunciado en 2012 cuyo resultado nunca se publicó, y un Estado peruano que sí produce libros en braille en lenguas originarias, pero no todavía en las dos lenguas andinas mayoritarias. Preferimos documentar ese vacío con precisión antes que rellenarlo con suposiciones razonables.

Conviene decir desde el principio qué significa «no lo hemos encontrado». Significa que no consta en las fuentes que consultamos, y que detallamos al final. No significa que no exista en algún archivo, en alguna escuela o en el trabajo de alguna persona que no ha publicado. Si existe, nos gustaría saberlo.

Puntos clave

  • World Braille Usage (3.ª edición, 2013), la referencia canónica, no menciona el quechua ni el aymara ni una sola vez en todo el documento. Sus fichas de Perú y Bolivia listan una única lengua: el español.
  • El guaraní sí está: la ficha de Paraguay incluye un alfabeto braille guaraní completo, celda por celda. En el índice de lenguas de la obra, las únicas lenguas indígenas americanas documentadas son el guaraní, el iñupiaq, el hawaiano y el groenlandés.
  • La propia obra reconoce el hueco: con apoyo de la ULAC «ha habido cierto esfuerzo por crear códigos para lenguas indígenas, pero pocos de esos códigos han sido adoptados oficialmente».
  • En 2012, un texto publicado por la ICEVI anunció que un grupo técnico del Consejo Iberoamericano del Braille, con la Facultad de Lingüística de San Marcos, había diseñado alfabetos braille para ashaninka, quechua y aymara. No hemos encontrado el resultado publicado, ni seguimiento posterior.
  • En 2023, el Ministerio de Educación del Perú adaptó por primera vez material escolar al braille en seis lenguas originarias —matsigenka, awajún, kandozi-chapra, ashaninka, ese eja y kakataibo—. El quechua y el aymara no estaban entre ellas.
  • El obstáculo técnico es menor de lo que parece: quechua y aymara se escriben hoy con alfabeto latino, y sus grafías son letras latinas, dígrafos o letra + apóstrofo. Nada que la celda de seis puntos no pueda representar.
  • El punto fino sí existe: el apóstrofo de las consonantes glotalizadas (p', t', k', q', ch') no es puntuación, es parte de la letra. En braille español el apóstrofo comparte celda con el punto final.
  • Y hay un matiz mayor: no existe «un» alfabeto quechua. El quechua sureño tiene 28 grafías y el central 24, con inventarios que no coinciden. Un braille quechua sería varios códigos, o uno construido sobre el panalfabeto de 34 grafías de 1985.
  • El grupo afectado no es hipotético: según el censo peruano de 2017, 627 147 personas con discapacidad tienen el quechua como lengua materna y 82 997 el aymara.
  • Un código braille es más que un alfabeto: necesita reglas, una autoridad que lo apruebe y materiales que lo usen. Es en esas tres cosas, no en las celdas, donde está el vacío.
  • Liblouis, la biblioteca libre de traducción braille que usan NVDA y otros lectores de pantalla, tiene 480 tablas y ninguna de quechua ni de aymara. Tampoco de guaraní, que sí tiene alfabeto documentado.

Quechua y aymara: cuántos hablantes y qué estatus tienen

Antes de hablar de braille conviene fijar la escala, porque el tamaño de estas lenguas es lo que hace que la pregunta importe.

En los Censos Nacionales de 2017 del Perú, entre la población de 5 años a más, 3 735 682 personas declararon el quechua como lengua materna —el 13,9 %— y 444 389 personas el aymara, el 1,7 % (INEI, Perfil Sociodemográfico del Perú). Sumando las lenguas amazónicas, algo más de 4,3 millones de personas tienen una lengua originaria como primera lengua.

Fuera del Perú, el quechua se habla además en Bolivia, Ecuador, Argentina, Chile y Colombia, y el aymara en Bolivia, Chile y Argentina. El texto de 2012 que citaremos más abajo estimaba el conjunto del quechua entre 8 y 10 millones de hablantes en seis países.

En cuanto al estatus legal, ninguna de las dos es una lengua sin reconocimiento:

Perú Bolivia
Norma Constitución de 1993, art. 48 Constitución de 2009, art. 5
Qué dice «Son idiomas oficiales el castellano y, en las zonas donde predominen, también lo son el quechua, el aimara y las demás lenguas aborígenes, según la ley» «Son idiomas oficiales del Estado el castellano y todos los idiomas de las naciones y pueblos indígena originario campesinos»
Alcance Oficialidad territorial, donde predominen Oficialidad plena en todo el Estado
Lenguas nombradas Quechua y aimara, más «las demás» El castellano y 36 lenguas indígenas, con el aymara y el quechua entre ellas

La diferencia de alcance no es menor: Bolivia oficializa 36 lenguas indígenas en todo el territorio, mientras que el Perú condiciona la oficialidad del quechua y el aimara a «las zonas donde predominen». La Ley 29735, de 2011, desarrolla ese artículo y reconoce a toda persona el derecho a recibir educación en su lengua materna con enfoque intercultural. En el Perú hay 48 lenguas originarias vigentes, de las cuales solo cuatro son andinas: quechua, aimara, jaqaru y kawki (Ministerio de Cultura, Lenguas originarias del Perú, 2018).

Del lado boliviano, el censo de 2012 registró 1 613 210 personas que aprendieron el quechua en la niñez (18,0 %) y 998 314 el aymara (11,1 %), sobre población de 4 años a más (INE Bolivia, Características de la Población).

Es decir: hablamos de lenguas oficiales, con millones de hablantes a ambos lados de la frontera, y con sistemas de escritura normalizados por el Estado desde hace décadas. No son lenguas minoritarias en el sentido en que suele usarse esa palabra, y desde luego no son una curiosidad.

Una nota de grafía: en la normativa peruana la forma habitual es «aimara», y en la boliviana y en el uso internacional, «aymara». Las dos designan lo mismo.

Qué dice —y qué no dice— la documentación braille internacional

La referencia estándar sobre qué código braille se usa en cada país es World Braille Usage, cuya tercera edición publicaron en 2013 Perkins, el ICEB y el National Library Service de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, con derechos cedidos por la Unesco. Documenta 133 lenguas en 137 códigos de 142 países. Es la obra que citamos también en braille en otros idiomas, y es el sitio donde uno esperaría encontrar un braille quechua si existiera.

Descargamos el PDF completo y lo revisamos entero. Las palabras «Quechua», «Quichua», «Aymara» y «Aimara» no aparecen en ningún punto del documento.

Las fichas de los dos países son idénticas entre sí y muy escuetas:

Ficha Qué dice
Perú (pág. 109) Language: Spanish (usually uncontracted). Normas fijadas por la Comisión Braille Latinoamericana (CBL) / ULAC y el Consejo Iberoamericano del Braille (CIB). Alfabeto: remite a «Spanish, page 201»
Bolivia (pág. 16) Exactamente lo mismo

Una única lengua listada en cada uno. No es que la obra diga «en Perú el quechua se escribe con el braille español»: es que el quechua no se menciona.

El contraste con el guaraní

Lo que hace concluyente este hallazgo es que la obra sí documenta una lengua indígena americana cuando existe un código para ella. La ficha de Paraguay (pág. 107) dice:

Languages: Spanish (usually uncontracted); Guaraní (uncontracted)

Y a continuación incluye el alfabeto braille guaraní completo, grafía por grafía y punto por punto. No es una mención de pasada: es una tabla normativa.

Repasamos además el índice de lenguas del final de la obra, que enumera todas las lenguas representadas. De las Américas solo figuran cuatro lenguas indígenas: guaraní, iñupiaq (Alaska), hawaiano y groenlandés. No hay quechua, ni aymara, ni náhuatl, ni maya, ni navajo. Las fichas de México y de todos los demás países hispanohablantes de América listan, como Perú y Bolivia, únicamente el español. Paraguay es la excepción.

La obra reconoce el hueco explícitamente

No hace falta deducirlo. La introducción de World Braille Usage lo dice con todas las letras, en un párrafo sobre códigos en desarrollo:

«Some countries have resisted standardization, while other language codes remain basically uncontracted braille with few, if any, rules, due to lack of development or organizational authority. With the support of the Latin American Union of the Blind (ULAC) and other organizations, there has been some effort to create codes for indigenous languages, but few such codes have been officially adopted.»

Traducido: ha habido esfuerzos para crear códigos de lenguas indígenas, con apoyo de la Unión Latinoamericana de Ciegos, pero pocos han sido adoptados oficialmente. La obra sabía que el trabajo existía y no pudo registrar su resultado.

Un límite importante de esta fuente

World Braille Usage no es un censo exhaustivo del mundo, y hay que decirlo. La propia obra explica su método: los datos salen de un cuestionario enviado a organizaciones vinculadas al braille en 197 países entre abril de 2012 y abril de 2013, más la edición de 1990. Y añade que «no todos los países pudieron verificar su información antes de la publicación».

Eso significa que la ausencia del quechua y el aymara demuestra que quien respondió por Perú y por Bolivia no reportó ningún código para esas lenguas. Es un hecho fuerte, y es el hecho que hay. No es lo mismo que una demostración de que nada existía en ningún sitio.

El problema técnico: más pequeño de lo que parece

Una intuición común es que el quechua o el aymara serían difíciles de escribir en braille por ser lenguas «muy distintas». Con las cuentas delante, no es así.

Ambas lenguas se escriben hoy con alfabeto latino, y sus alfabetos están normalizados por el Estado desde hace cuarenta años. El hito peruano es la Resolución Ministerial N.º 1218-85-ED, del 18 de noviembre de 1985, que oficializó un panalfabeto quechua y aymara de 34 grafías del que cada variedad selecciona las que necesita según su fonología. Salió del I Taller de Escritura Quechua y Aimara, celebrado en Lima del 12 al 15 de octubre de 1983 y organizado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (MINEDU, Manual de escritura quechua norteño).

Del lado boliviano existe el Decreto Supremo N.º 20227, del 9 de mayo de 1984, que declaró oficial el «Alfabeto Único» para quechua y aymara. El propio MINEDU señala que la norma peruana de 1985 «coincide plenamente» con la boliviana en el caso del aymara; en el del quechua difieren en el sistema vocálico, de cinco vocales en Bolivia y tres en el Perú (MINEDU, Manual de escritura aimara).

Lo que caracteriza al quechua sureño —la macrovariedad chanka y collao— es una serie de consonantes aspiradas y glotalizadas que el castellano no tiene. En la ortografía oficial se escriben así:

Serie Grafías Cómo se escriben
Simples p, t, ch, k, q Letra latina
Aspiradas ph, th, chh, kh, qh Dígrafo de dos letras latinas
Glotalizadas p', t', ch', k', q' Letra latina + apóstrofo

Y las vocales del quechua sureño son tres: a, i, u. Ninguna letra nueva, ningún signo diacrítico exótico.

Puesto así, el balance es claro: todas las grafías del quechua y del aymara son letras latinas, combinaciones de letras latinas, o una letra latina seguida de un apóstrofo o una diéresis. Cualquier código braille de base latina —el español, sin ir más lejos, cuyas celdas puedes consultar en el alfabeto braille completo— ya tiene una celda para cada una de esas letras. No hace falta inventar celdas nuevas.

El matiz que lo complica: no hay «un» alfabeto quechua

Aquí conviene frenar, porque es donde la pregunta se vuelve de verdad interesante y donde una respuesta simple sería falsa.

Hablar del «alfabeto quechua» en singular es impreciso. El MINEDU publica manuales de escritura por macrovariedad, y los inventarios no coinciden:

Alfabeto oficial Grafías Qué tiene de particular
Quechua sureño (chanka y collao) 28: 3 vocales + 25 consonantes Incluye las 10 laringalizadas (ch', chh, k', kh, p', ph, q', qh, t', th), que solo usa el collao
Quechua central 24: 6 vocales + 18 consonantes Ninguna laringalizada. En cambio tiene sh, ts, tr y vocales largas (aa, ii, uu)
Aimara 32: 3 vocales, 3 vocales largas y 26 consonantes Usa j donde el quechua usa h; añade x; largas con diéresis (ä, ï, ü)

Fuentes: manuales de escritura del MINEDU para quechua sureño, quechua central y aimara.

La consecuencia es importante y rara vez se dice: un «braille quechua» no sería un código, sino varios, o bien uno solo construido sobre el panalfabeto de 34 grafías del que cada variedad tome lo suyo —que es exactamente la solución que la norma de 1985 adoptó para la tinta—. El quechua central y el quechua sureño no comparten inventario: uno necesita celdas para vocales largas y tr, el otro para diez laringalizadas que el primero no usa.

Esto no hace imposible el trabajo; lo hace más grande de lo que sugiere la frase «hacer un braille para el quechua». Y explica, en parte, por qué una lengua con millones de hablantes puede quedarse sin código mientras el guaraní, que es una sola variedad estandarizada, sí lo tiene.

Dónde sí hay una decisión real que tomar

Que no hagan falta celdas nuevas no significa que no haya nada que decidir. Hay al menos una cuestión con sustancia, y el guaraní muestra que es una cuestión real, porque alguien tuvo que resolverla.

En el alfabeto braille guaraní de World Braille Usage, los dígrafos se escriben con dos celdas, una por letra: ch son los puntos 1-4 seguidos de 1-2-5, es decir, c más h. Igual mb, nd, ng, nt y rr. Nada sorprendente.

Lo interesante es el puso, la oclusiva glotal del guaraní, que en tinta se escribe con apóstrofo. En braille no le asignaron el apóstrofo: le dieron celda propia, los puntos 2-5. Y en el braille español, según la tabla de puntuación de la misma obra, el apóstrofo es el punto 3, la misma celda que el punto final.

Ahí está la decisión. En quechua y en aymara el apóstrofo de k', q', ch' no es puntuación: forma parte de la letra. Reutilizar sin más la celda del apóstrofo español —que además coincide con la del punto— obligaría al lector a desambiguar por contexto en una lengua donde la diferencia entre qata y q'ata es la diferencia entre dos palabras. Un código quechua tendría que elegir, como eligió el guaraní. Es una decisión pequeña, perfectamente resoluble, y es exactamente el tipo de decisión que nadie ha publicado.

Lo que hace falta además de un alfabeto

Conviene no confundir una tabla de correspondencias con un código braille. Un código utilizable necesita, como mínimo:

  1. Una asignación de celdas acordada, incluido el tratamiento de dígrafos y del apóstrofo.
  2. Reglas de escritura: mayúsculas, puntuación, números, división de palabras, cómo tratar los préstamos del castellano.
  3. Una autoridad que lo apruebe y lo mantenga, que en el ámbito iberoamericano sería el CIB junto con la CBL/ULAC y los organismos nacionales.
  4. Materiales producidos con él y docentes que lo enseñen.

El punto 1 es el fácil. El vacío que encontramos está en los puntos 2, 3 y 4.

Qué existe hoy en la práctica

Aquí es donde la investigación deja de ser negativa y aparecen cosas concretas.

El proyecto de 2012

La única iniciativa documentada que hemos localizado dirigida específicamente a crear alfabetos braille para estas lenguas es un texto de John Hinojosa Yampi, de Acción por la Inclusión Tiflológica Perú, publicado por la ICEVI en su revista The Educator en julio de 2012 (documento alojado en icevi.org).

El texto describe un proyecto y le atribuye una autoría institucional precisa:

«This braille project is the work of the Iberoamerican Braille Council's technical group, with the support of the School of Linguistics of the Universidad Mayor of San Marcos and the Research Centre of Applied Linguistics.»

Y afirma un resultado:

«Braille alphabets for the Ashaninka, Quechua, and Aymara have been devised, and texts have been selected to be printed out in braille.»

Es decir: los alfabetos «han sido diseñados» y hay textos «seleccionados para ser impresos». El artículo menciona también la cooperación de la sección de Educación Especial del Ministerio de Educación del Perú, y sitúa el trabajo en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos —la misma universidad que había coorganizado el taller de 1983 del que salió el panalfabeto.

Ahora bien, hay que leer el texto con cuidado. No publica ninguna tabla de celdas. No da fecha de adopción, ni número de resolución, ni nombre de la norma. Lo que estaba impreso en el momento de escribirse era: nada; la impresión se describe en futuro. Y no hemos encontrado ningún seguimiento posterior a 2012, ni en el CIB, ni en la ULAC, ni en la prensa, ni en repositorios académicos.

El contraste más elocuente es con el propio CIB. Sus publicaciones técnicas vigentes son cinco —sobre enseñanza del braille y el código matemático unificado, en español y portugués— y ninguna trata de lenguas originarias. El organismo cuyo grupo técnico figura como autor del proyecto no lo recoge en su catálogo normativo catorce años después.

El Estado peruano sí produce braille en lenguas originarias

Este es el dato más relevante del artículo, y es positivo y verificable.

El 9 de febrero de 2023, el diario oficial El Peruano informó de que el Ministerio de Educación había distribuido unos 1500 textos en braille y que, por primera vez, había adaptado material educativo al sistema braille en seis lenguas originarias: matsigenka, awajún, kandozi-chapra, ashaninka, ese eja y kakataibo (El Peruano, 9/2/2023). La producción de ese año cuadruplicó la de 2020, cuando se entregaron unos 400 textos.

Las seis son lenguas amazónicas. El quechua y el aymara no figuran en esa lista.

El dato conviene interpretarlo con cuidado, porque no dice lo que a primera vista parece decir. No demuestra que no exista material en quechua: demuestra que las lenguas presentadas como primicia en braille fueron amazónicas. La lectura honesta es que el Estado peruano sí tiene capacidad técnica y voluntad de producir braille en lenguas originarias —lo ha hecho— y que las dos lenguas andinas mayoritarias no aparecen en los anuncios que hemos podido consultar.

En enero de 2026, una información sobre el año escolar señalaba que el Ministerio incorporó la producción en braille de 17 títulos en lenguas indígenas, sin especificar cuáles (Infobae, 22/1/2026). En la misma nota, en material impreso en tinta, el quechua es con diferencia la lengua originaria con más ejemplares producidos, y el aymara figura también con volumen propio. La infraestructura de materiales en quechua existe; lo que no consta es su versión en braille.

El lado del software

Comprobamos también el estado de la traducción braille automática. Liblouis, la biblioteca libre que utilizan NVDA y buena parte de las cadenas de producción braille, distribuye 480 tablas de traducción. No hay ninguna de quechua ni de aymara; las únicas de ámbito hispánico son las del español.

Este dato hay que ponerlo en su sitio: liblouis tampoco tiene tabla de guaraní, que sí tiene alfabeto documentado desde 2013. Así que la ausencia en el software prueba falta de soporte informático, no falta de norma. Lo mencionamos porque describe la situación práctica de quien hoy quisiera imprimir un texto en quechua en braille: tendría que hacerlo a mano.

Lo que no hemos podido confirmar

Esta sección es la parte más importante del artículo, y la escribimos con detalle deliberadamente. Para que este texto sea útil a quien venga después, conviene que quede constancia de dónde buscamos y qué no encontramos.

Dónde buscamos Qué buscábamos Qué encontramos
World Braille Usage, 3.ª ed. (2013), PDF completo Cualquier mención de quechua o aymara Ninguna. Perú y Bolivia listan solo español
Consejo Iberoamericano del Braille (CIB), vía ONCE Norma o signografía de lenguas originarias Cinco publicaciones técnicas, todas en español y portugués, ninguna sobre lenguas originarias
Comisión Braille Española Documentos de signografía Nada sobre lenguas originarias
ULAC / Comisión Braille Latinoamericana Documentos de la CBL, «espacio braille» No localizamos ningún documento sobre quechua o aymara
MINEDU Perú, notas y repositorio Material braille en quechua o aymara Braille en seis lenguas amazónicas (2023) y 17 títulos sin especificar (2026). Quechua y aymara no aparecen nombrados en braille
CONADIS Perú Normas sobre braille en lenguas originarias Solo braille en español
Bolivia: Ministerio de Educación, Instituto Boliviano de la Ceguera Material braille en aymara o quechua Solo material en español
Ecuador Braille en kichwa Nada localizado
Resoluciones de alfabetos oficiales del MINEDU Alguna que incorpore signografía braille Los alfabetos oficiales se establecen en tinta; ninguna resolución consultada añade braille
Repositorios académicos (San Marcos, ALICIA/CONCYTEC y otros) Tesis o artículos que crucen braille y lenguas andinas Hay trabajos sobre braille y trabajos sobre quechua; no localizamos ninguno sobre ambos
Liblouis Tabla de traducción Ninguna, entre 480 tablas
Prensa, en español e inglés «braille en quechua», «braille en aymara», Quechua braille, Aymara braille El mismo texto de 2012 una y otra vez; ninguna noticia posterior
Anexo de la RM 1218-85-ED Las 34 grafías del panalfabeto, una a una El anexo no está digitalizado. La cifra de 34 la damos porque la afirma el MINEDU en sus manuales, no porque hayamos leído el anexo
Anexo del DS 20227 boliviano El inventario del «Alfabeto Único» No accesible en abierto

Concretamente, no hemos podido confirmar ninguna de estas cinco cosas:

  1. Que exista una norma braille aprobada para el quechua o el aymara, con nombre, fecha y organismo.
  2. Qué contenían los alfabetos anunciados en 2012, si es que llegaron a fijarse por escrito. No hemos localizado el documento.
  3. Si se imprimieron aquellos textos que en 2012 estaban «seleccionados» para imprimirse.
  4. Qué se hace hoy en las aulas. Es plausible que en algún CEBE se escriba quechua con las celdas del braille español, porque técnicamente funciona casi del todo. Pero no hemos encontrado ni una sola fuente que lo documente, y por eso no lo afirmamos: dar por hecho que «se usa el braille español» sería exactamente la clase de suposición razonable que este artículo intenta no hacer.
  5. Si existe material braille en quechua o aymara producido por editoriales, iglesias, ONG o universidades. Hay Biblias impresas en quechua y en aymara desde los años ochenta; no localizamos ninguna edición braille.

Si alguien que lea esto tiene constancia de cualquiera de estos cinco puntos —una resolución, una cartilla, una tesis, una imprenta, un aula—, nos interesa mucho. Corregiremos este artículo y lo diremos.

Por qué esto importa

El argumento no es sentimental, y conviene formularlo con precisión.

Aprender a leer es más fácil en la lengua que uno ya habla. Esa es la base de la educación intercultural bilingüe, que el Perú aplica desde hace décadas y que produce cada año materiales escolares en decenas de lenguas originarias. Un niño quechuahablante de Apurímac aprende a leer con textos en quechua porque se ha decidido, con buenas razones pedagógicas, que empezar por una lengua que no entiende lo pone en desventaja.

Un niño quechuahablante y ciego se encuentra con las dos condiciones a la vez. Si el material en su lengua existe solo en tinta y el material en braille existe solo en castellano, tiene que elegir entre leer en una lengua que no es la suya o no leer. El texto de 2012 lo planteaba en estos términos: el derecho a aprender en la lengua propia «incluye a los niños con discapacidad visual que leen braille».

La escala del asunto es modesta y eso no lo hace menos real. El Ministerio de Educación calculaba en 2023 alrededor de 7000 estudiantes con discapacidad visual en el país, de los cuales unos 799 con ceguera total o sordoceguera necesitan material en braille (El Peruano, 20/2/2023).

Y hay un dato que sí está publicado, aunque casi no se cita. El INEI cruzó discapacidad y lengua materna en su Perfil Sociodemográfico de la Población con Discapacidad del censo de 2017. Entre la población de 12 años a más:

Lengua materna Con discapacidad Sin discapacidad
Castellano 74,0 % 82,4 %
Quechua 21,1 % (627 147 personas) 14,2 %
Aimara 2,8 % (82 997 personas) 1,7 %

Fuente: INEI, Perfil Sociodemográfico de la Población con Discapacidad, 2017.

En números absolutos: 627 147 personas con discapacidad en el Perú tienen el quechua como lengua materna, y 82 997 el aymara. Y en proporción, el quechua es lengua materna del 21,1 % de las personas con discapacidad frente al 14,2 % de quienes no la tienen, casi siete puntos de diferencia. Del total de personas con discapacidad del país, la dificultad para ver es la más frecuente: 1 550 196 personas, el 48,3 %.

Conviene leer esa brecha con cautela y no convertirla en más de lo que es: buena parte se explica probablemente por la edad y por la geografía —la población quechuahablante es de media más rural y más mayor, y ambas cosas se asocian a mayor prevalencia de discapacidad—, no por una relación directa entre lengua y discapacidad. Lo que el dato sí establece con solidez es el tamaño del grupo: no estamos hablando de un caso hipotético ni de un puñado de personas.

Merece la pena señalar, para no dejar el asunto en clave de queja, que el paso técnico que faltaría es pequeño. No estamos ante una lengua que exija un sistema braille nuevo, como el japonés o el chino. Estamos ante una lengua de alfabeto latino, con un alfabeto oficial fijado desde 1985, cuyas grafías caben sin residuos en la celda de seis puntos. Lo que falta no es una invención: es una decisión publicada, unas reglas y unos libros. El Paraguay lo hizo con el guaraní y quedó registrado en la obra de referencia mundial; el Ministerio de Educación del Perú lo hizo en 2023 con seis lenguas amazónicas.

Preguntas frecuentes

¿Existe un alfabeto braille para el quechua?

No hemos encontrado ninguno publicado. World Braille Usage (2013), que documenta 133 lenguas, no menciona el quechua, y la ficha del Perú lista únicamente el español. En 2012 se anunció que un grupo técnico del Consejo Iberoamericano del Braille y de San Marcos había diseñado uno, pero no localizamos el resultado ni ningún seguimiento posterior.

¿Y para el aymara?

La situación es idéntica. Ni la ficha de Bolivia ni la del Perú en World Braille Usage mencionan el aymara, y el mismo proyecto de 2012 lo incluía sin que conste su publicación.

¿Se puede escribir quechua con el braille español?

Técnicamente casi todo funcionaría, porque el quechua se escribe con letras latinas que el braille español ya cubre. El punto delicado es el apóstrofo de las consonantes glotalizadas (k', q', ch'), que en quechua forma parte de la letra y no es puntuación, mientras que en braille español el apóstrofo comparte celda con el punto final. Ahora bien: que sea posible no significa que sea lo que se hace. No hemos encontrado ninguna fuente que documente esa práctica, y por eso no la damos por supuesta.

¿Por qué el guaraní sí tiene braille y el quechua no?

No lo sabemos, y no hemos encontrado ninguna fuente que lo explique. Lo que consta es el hecho: la ficha de Paraguay en World Braille Usage incluye un alfabeto braille guaraní completo, y las de Perú y Bolivia no incluyen nada más que el español. La obra sí apunta una causa general para estos huecos: falta de desarrollo o de autoridad organizativa que apruebe los códigos.

¿Hay libros escolares en braille en lenguas originarias del Perú?

Sí. En 2023 el Ministerio de Educación adaptó por primera vez material al braille en matsigenka, awajún, kandozi-chapra, ashaninka, ese eja y kakataibo, y en 2026 informó de 17 títulos en lenguas indígenas. En los anuncios que hemos consultado no se nombra el quechua ni el aymara.

¿Cuántas personas hablan quechua y aymara?

Según los Censos Nacionales de 2017 del Perú, entre la población de 5 años a más, 3 735 682 personas tienen el quechua como lengua materna (13,9 %) y 444 389 el aymara (1,7 %). En Bolivia, el censo de 2012 registró 1 613 210 personas que aprendieron el quechua en la niñez y 998 314 el aymara. El quechua se habla además en Ecuador, Argentina, Chile y Colombia; las estimaciones para el conjunto de países rondan los 8-10 millones de hablantes.

¿El braille es distinto en cada idioma?

Sí. La celda de seis puntos es universal, pero el significado de cada combinación lo fija cada idioma. Lo explicamos en detalle en braille en otros idiomas.

Una nota sobre cómo está escrito este artículo

Hemos evitado deliberadamente dos tentaciones. La primera, rellenar el vacío con una tabla de celdas inventada: habría sido fácil proponer una asignación plausible para el quechua, y habría sido inventarse una norma que nadie ha aprobado. La segunda, convertir la ausencia en denuncia: no sabemos por qué no existe una norma publicada, y la respuesta puede tener más que ver con recursos y prioridades técnicas que con desinterés.

Lo que sí podemos hacer es dejar constancia ordenada de lo comprobable, con las fuentes a la vista, para que quien trabaje en esto —en San Marcos, en el Ministerio, en el CIB o en una escuela de Puno— no tenga que empezar la búsqueda desde cero.

Si te interesa el braille como sistema y quieres entender cómo se construye el código de un idioma, puedes empezar por cómo aprender braille desde cero o mirar directamente el alfabeto braille completo.